Tu revolución de héroes comprados e inertes.
Tu irónica filosofía, lisa y macabra.
Tu madriguera, sin lumbres ni testigos.
Tu bajo vuelo, tan invalido y mundano.
Tus efímeros gestos, tan toscos, tan abstractos.
Tus obstinada forma de ver la vida.
llana, resignada, tan predecible.
Tu ingrata mochila, pesada de turbios adioses.
Tus hechizantes blasfemias en oraciones de oro
y Mi enfermo afán de coleccionar tu palabras.
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