“El lugar donde siempre volveré”
“Era un pequeño niño morocho, con el pelo corto, las manos con tierra y la ropa desaliñada Jugaba tardes enteras con una vieja pelota en el jardín de su casa. En una ocasión, su madre se sentó y comenzó a observarlo jugar divertido, concentrado en su inocente plan de que la peloto no toque el piso. No sabe exactamente cuándo, comenzó a imaginarlo de grande, soñando lejos de la casa, tomando decisiones y enfrentándose un mundo que lo acechaba con aquellos peligros de los que ella no iba a poder protegerlo, ni salvarlo. Se acerco a él con ternura…lo miro a los ojos y le beso la frente. En aquel momento algo había cambiado en ella, había tomado una decisión.
Desde aquél día, el pequeño niño…fue criado libre: aprendió el valor de la verdad y el respeto; conoció la valentía y la lucha. El ya no era solo su hijo, el también fue un hijo de la vida.”
Con una paciencia admirable,
Con la calma y la pausa en cada una de las palabras
Con el esfuerzo y la alegría de las cosas ganadas
Con el símbolo de lucha que grabe en mi apellido
Y en mi caminata.
Por el estilo de vida que valoro y sostengo
Por la honestidad que llevo como bandera,
Por los sueños que construyo como caminos,
Por todo lo que se pone sobre la mesa.
Porque han sido salvavidas en el naufragio,
Porque estarán más allá de lo que me convierta.
Porque juro no será en vano el sacrificio,
Hacerlos sentir orgullosos será sus recompensas.
Están en la lucha, en la emoción, en el gol, en la esperanza.
En las idas y venidas. En los partidos y en las fallas
En las necesidades y en los olvidos. Por eso
En cada rumbo que escojo, siempre pienso en sus palabras.
Mi brújula, mi sostén, mi hogar, mi bienvenida.
Estas son tan solo palabras,
Estas son algunas simples líneas.
Sobre la alegría de sentirme campeón…
Por el solo hecho de saber que son parte de mi vida.
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