miércoles, 13 de junio de 2012

Malditos domingos


Juntando los pedazos de la derrota, esperando que el tiempo, la vida y la suerte decidan por mí.

Esta cruel esperanza de la que no consigo liberarme

Compañías baratas que nos dejan recogiendo los vidrios en una mañana despiadada, no nos queda más que la fantasía burda de un pasado mejor.

La melancolía adicta a nuestros domingos se empeña en buscar los porque a las preguntas retoricas.

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