Juntando los pedazos de la derrota, esperando que el tiempo,
la vida y la suerte decidan por mí.
Esta cruel esperanza de la que no consigo liberarme
Compañías baratas que nos dejan recogiendo los vidrios en
una mañana despiadada, no nos queda más que la fantasía burda de un pasado
mejor.
La melancolía adicta a nuestros domingos se empeña en buscar
los porque a las preguntas retoricas.
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